hersheys

Nacidos bajo el amparo de la nueva era de las redes sociales, los influencers son personas que abusan de su popularidad para venderse y vendernos cosas. Ya sean artistas, YouTubers, generadores de contenido o simplemente personas bonitas, los influencers son seducidos por las marcas quienes ven en sus altas cifras de seguidores la posibilidad de armar una campaña publicitaria pero a una fracción del costo que podría tener en un medio tradicional.

El problema está en que, para camuflar este acto publicitario, no basta con que las cuentas suban el último comercial o poster de la empresa, sino que tienen que ponerse un poco más creativos para poder hacer publicidad a una marca sin que lo parezca. Y así es como de pronto nos llenamos de fotos de nuestros queridos influencers haciendo tareas cotidianas junto con un logo convenientemente posicionado a su lado.

Muchas de esas fotos solo llegan a causar algo de risa por lo poco natural, pero en realidad pocas veces llegan a ser polémicas ya que, más allá de lo que uno pueda opinar, se trata de contenido más bien inofensivo, que a lo más puede inspirar un par de memes. O al menos así era hasta que Hershey’s hizo su campaña.

La idea era la siguiente: Unidos bajo el hashtag #hacerelbiensabebien, un grupo de conocidos influencers mexicanos comenzó a subir imágenes haciendo buenas acciones, bajo el mensaje de que hacer una buena acción al día te puede hacer sentir tan bien como el comerse un chocolate. Obviamente todo salió mal ya que el resultado de la campaña fue una serie de imágenes muy poco naturales de un grupo de figuras del internet demostrando lo buena personas que pueden ser, pero ojo, siempre con el logo de la compañía apareciendo de forma muy casual, así como que no se note que está pauteado.

El uso de frases como “señor en circunstancias duras” y lo inverosímiles que resultaban todas las imágenes causaron la ira de los cibernautas mexicanos, quienes rápidamente acusaron a la campaña de racista y clasista, y por instrumentalizar la pobreza en función de una campaña publicitaria.

En Twitter, circula un supuesto comunicado de Hershey’s, en donde ordenó borrar todos los mensajes de la campaña y subió un comunicado disculpándose por no haber podido transmitir su mensaje de inspirar empatía en sus consumidores. Quizás si no hubiesen obligado a sus influencers a ponerse un chocolate saliendo del bolsillo lo lograban.

Pero lo cierto es que para bailar tango se necesitan dos, y en este caso, para una mala campaña no solo se necesita a alguien que la cree sino que a gente que acepte hacerla. Y en ese sentido, la responsabilidad de estas celebridades digitales al aceptar aparecer en estas condiciones, también es digna de reprochar.

Y es que la cultura del influencer funciona así: si no tomas la oportunidad tu, hay 100 personas en la fila dispuestas a hacer lo mismo, siempre y cuando tengan el número necesario de seguidores en su cuenta.  Porque al final eso es lo único que importa a la hora de imponer una tendencia. Y cuando mezclamos gente con muy malas ideas capaces de influir a personas con muy malos criterios, terminamos teniendo descriterios tan amargos como el más puro de los chocolates.