El beso gay de Bill Skarsgård en la serie ‘Soulmates’

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La serie perfecta para este Día de San Valentín…

AMC ha lanzado ya Soulmates, la serie antológica creada por Brett Goldstein y Will Bridges, guionista asimismo de series tan aclamadas e influyentes como Stranger Things y Black Mirror, con la que comparte no solo cierta cualidad estética sino también algunas de las grandes paranoias de nuestra sociedad como la forma en la que intercede la tecnología y la ciencia en las relaciones humanas.

Nos trasladamos quince años hacia el futuro para conocer un gran avance para la ciencia: un simple test puede “emparejar” a cada persona de forma inequívoca y concluyente con su alma gemela, es decir, su media naranja ideal.

Soulmates es una serie antológica de seis episodios de unos 45 minutos de duración en los que cada episodio cuenta con un reparto distinto y explora unas relaciones distintas. La serie nos lleva a conocer las consecuencias de la llegada del test relaciones asentadas e incipientes y a ver cómo afectan casi a nivel de “experimento sociológico”: desde cómo afecta matrimonio feliz formado por Nikki y Franklin con crisis de pareja, celos o romances en forma de salto de fe.

La representación LGBT no podía faltar en el cuarto episodio, una historia de amor y suspenso protagonizada por Bill Skarsgård (IT) y el actor Nathan Stewart-Jarett.

¿Y si “lo mejor” no es tampoco perfecto?

Es probable que, quienes hayan seguido de cerca, recuerdan el episodio “Hang the DJ” de la cuarta temporada de Black Mirror. La historia desarrollaba algunas ideas acerca de la imposibilidad de conocer a la persona ideal dejándose llevar, tan solo, por lo que predijera la tecnología (en aquel caso era una app que podía pronosticar cuánto duraría una pareja).

Al final, Soulmates no es más que una extensión de esta idea y un desarrollo de por dónde podrían ir los tiros si contáramos con algo similar: un test indoloro que nos permitiera conocer a nuestra “alma gemela”. Partimos del ideal platónico (y es quizás lo más difícil de tragar) de que estamos destinados a encajar perfectamente con otro ser.

Eso quiere decir que hay un antes y un después del test: un montón de parejas formadas de forma aleatoria que tienen que enfrentarse al dilema de continuar y “conformarse”, obviando esa nueva puerta que podría conducirles a una vida en apariencia inmejorable o bien saciar al menos su curiosidad y comprobar cuáles son sus cartas.

Cada episodio de la serie tiene un tono distinto: algunos son más dramáticos, como sucede con el inicial, mientras que otros se meten en el terreno del thriller utilizando el suspenso y explorando situaciones más complejas.

Ahí entramos en el terreno de las dudas, de las zozobras y de las pesadillas y sí, aunque hayamos tenido que hacer concesiones narrativas para aceptar la premisa, ver cómo ésta se desenvuelve y nos desenmascara como seres bastante más retorcidos de lo que pudiéramos pensar en un principio, vale la pena.

Lo único cierto es la muerte, los impuestos y el amor

Soulmates cuenta con un elenco de lo más interesante que hace que las interpretaciones sean, además de la historia, otro fuerte foco de atracción: encontrarán en ella a la magnética Sarah Snook (Succession), a Bill Skarsgård (Castle Rock), a Charlie Heaton (Stranger Things) o a la española Laia Costa (Foodie Love).

En resumidas cuentas, recomendamos la serie, que genera suficientes vasos comunicantes con la realidad como para resultar estimulante y escalofriante a partes iguales. No está de más recorrer los recovecos más oscuros de nuestras almas y recordar que somos criaturas inconformistas y complicadas.