ariana nsync

Ariana Grande cerró por todo lo alto Coachella 2019 con un concierto estelar en el que tuvo de invitados a NSYNCNicki Minaj y Diddy, con el que rindió tributo al fallecido Mac Miller.

Con la presión de ser el nombre en mayúsculas del festival de este año, la cantante de 25 años no escatimó en sorpresas para su presentación en el Empire Polo Club, de Indio, California.

Dueña de una de las mejores voces de su generación y convertida ya en un máximo referente del pop mundial, Grande comenzó a capela su concierto con “Raindrops (an angel cried)” antes de soltar su primer as de la noche, “God is a Woman”.

Con un escenario presidido por una enorme esfera en la parte superior, la cantante jugó con decorados que simulaban “La última cena” o con un coche en el que un grafitero pintó “Arichella”, posiblemente una referencia a “Beychella”, que es como se conoce al Coachella de 2018 tras el histórico y monumental concierto de Beyoncé.

La gran sorpresa de la noche fue la aparición del desaparecido grupo NSYNC, sin Justin Timberlake, quien no pudo asistir ya que se encuentra en su propia gira, que regalaron una buena dosis de nostalgia con el tema “Tearin’ Up My Heart”.

Sin embargo, la noche se vio un poco opacada con la presentación de Nicki Minaj, ya que tuvieron problemas de audio y no pudieron ofrecer una digna actuación del tema “Bang Bang.


Con muchos asistentes a Coachella ya agotados tras 72 horas de fiesta, Grande finalizó su concierto con nota de la mano de éxitos imparables como “Into You” y “No Tears Left to Cry”, tras los cuales la cantante ofreció “thank u, next” antes de que volaran los fuegos artificiales sobre el desierto californiano.