Conoce la historia de Sergio Urrego, un chico gay que se suicidó por el acoso de sus profesores

sergio urrego

El 4 de agosto marca el aniversario de la muerte de Sergio Urrego, estudiante bogotano de 16 años quien decidió quitarse la vida después de haber sufrido discriminación por parte de las directivas del colegio Gimnasio Castillo Campestre por ser homosexual.

El caso se convirtió en un hito judicial en el país porque abrió la discusión sobre la responsabilidad de las instituciones educativas para apoyar y no discriminar la diversidad sexual y de género de sus estudiantes.

La madre de Sergio, Alba Reyes, decidió interponer una denuncia a las directivas del colegio. A nivel penal, tres personas están implicadas: Rosalía Ramírez e Ibonne Andrea Cheque, veedora y piscología del colegio que ya fueron condenadas; y Amanda Castillo, rectora de la institución. Este último proceso aún no se ha definido, y aunque en julio de 2018 se llevó a cabo la audiencia preparatoria, el caso está frenado.

La audiencia estaba programada para el martes 19 de enero de este 2021, pero fue aplazada una vez más. De acuerdo con Colombia Diversa, el Juzgado 43 Penal del Circuito ya decretó la preclusión del caso en contra de Amanda Azucena Castillo por el delito de discriminación, pero sigue pendiente el delito de falsa denuncia y ocultamiento de elemento material probatorio, que hoy estarían en riesgo de prescribir. Esto significa el cierre del caso sin fallo o condena pues se vence el tiempo para que la justicia se pronuncie.

“He estado de pie para seguir defendiendo los derechos de los niños y niñas en Colombia (…) hoy, casi seis años después de la muerte de mi hijo, estamos ante un caso que ha sido emblemático para Colombia, para la defensa de todos los niños y jóvenes colombianos, es un caso que demuestra claramente que un niño fue maltratado por su diversidad, por su orientación sexual, que sus derechos fueron vulnerados”, señaló Alba Reyes, mamá de Sergio Urrego, en un video publicado en redes sociales en el que pide celeridad en el proceso para que este no sea archivado.

Varios meses después de la muerte de Sergio, cuando salió la noticia de que su ICFES SABER 11 había sido el mejor de su colegio y estaba entre los primeros 10 puestos en el país, se empezó a organizar un grado póstumo como homenaje justo para el joven. Finalmente, el 25 de noviembre del 2014, en el Auditorio Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes, se celebró el grado póstumo de Sergio.

Cabe recordar que el joven, de 16 años, se suicidó el 4 de agosto de 2014, lanzándose de la terraza del centro comercial Titán Plaza, en el noroccidente de Bogotá, luego de escribir una serie de cartas explicando que tomó la decisión por el matoneo del que era víctima en el colegio donde estudiaba por su condición sexual.

También se debe tener en cuenta que la Corte Constitucional estableció en su momento que sí hubo discriminación en este caso, que además marcó un precedente para evaluar con detenimiento las políticas de los colegios en el país para prevenir la homofobia y garantizar los derechos de estos jóvenes en los ambientes escolares.

Entre tanto, agrega el medio, la exrectora sí será procesada por ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, pues, al enterarse de la muerte del joven, intentó borrar todo lo que podía vincularla con algún tipo de acoso o persecución contra él.

Castillo Cortés también enfrentará el delito de falsa denuncia contra persona determinada, pues presionó a la expareja de Urrego (y excompañero de clases) para que le confesara a sus padres que él mismo era gay, a cambio de que pudiera terminar el grado once.

Luego de eso, por la presión de la exrectora, los padres de este joven interpusieron una denuncia de acoso sexual de Urrego contra su hijo, pese a que ella sabía que era una relación consentida entre los dos adolescentes.

Por este noviazgo, el colegio también le inició un proceso disciplinario solo a Urrego cuando los encontró besándose en las instalaciones. “El menor [Urrego] fue obligado a contarle a sus padres sobre su orientación sexual y a asistir a un psicólogo para poder volver a clases; una exigencia que violó sus derechos fundamentales”, recuerda el diario.

Las otras implicadas, Ivonne Cheque y Rosalía Ramírez, psicóloga y veedora del colegio, respectivamente, fueron condenadas por el delito de discriminación; primera sentencia de este tipo en Colombia. Cheque fue condenada a 35 meses de prisión y el pago de 8,5 salarios mínimos por aceptar los cargos de discriminación agravada y falsa denuncia; pero por el bajo monto de la pena, la mujer está libre, asegura RCN Radio.

La emisora agrega que Ramírez, por su parte, paga 27 meses de prisión y 72 millones de pesos por los delitos de discriminación agravada y ocultamiento de elementos materiales probatorios.

Por el caso también existe un proceso judicial entre Alba Reyes, madre de Urrego, y la Secretaría de Educación de Cundinamarca. Según la mujer, la entidad tiene responsabilidad en el hecho por no haber detectado a tiempo que el colegio no tenía los mecanismos para prevenir y atender el acoso escolar de las directivas contra su hijo; mientras la Secretaría culpa a los padres por el suicidio y asegura que el bienestar del menor era su obligación.

Desde julio de 2018, Reyes había advertido sobre posibles maniobras dilatorias en el proceso por parte de la defensa de la ex rectora Castillo. “La audiencia se ha aplazado en dos ocasiones. La última vez fue porque el abogado suplente de la rectora se presentó al juzgado sin el poder. Fue evidente que buscaban dilatar, les dije que eso era un circo y me salí de la sala”, dijo Reyes a este diario en ese momento.

Castillo quedó en libertad un año antes por vencimiento de términos, y es procesada por los delitos de falsa denuncia contra persona determinada y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. De acuerdo con las pesquisas, la rectora realizó actos de discriminación contra Urrego por ser gay y, una vez el joven perdió la vida, habría intentado ocultar la verdad alterando y escondiendo pruebas. Por último, el delito de la falsa denuncia se le imputó porque habría presionado a la pareja de Sergio a que lo denunciara por acoso sexual a sabiendas de que no era cierto, pues se trataba de una relación consentida.