El nuevo milenio trajo a occidente una inesperada y deliciosa plaga: el terror japonés. Gran parte de la culpa la tuvo Hideo Nakata que tanto con ‘The Ring (El Aro)’ (1998) y ‘The Ring 2’ (1999) como con ‘Dark Water’ (2002), obligaron a los encargados de los videoclubs a habilitar una balda específica para el exitoso J-Horror.

En Estados Unidos, claro, no tardaron en hacer de las suyas. El éxito de la adaptación de la novela de Kôji Suzuki a manos de Nakata se convirtió en un innecesario aunque eficaz remake firmado por Gore Verbinski, ‘The Ring’ (2002), que fue seguido por otro firmado por el propio Nakata, ‘The Ring 2’ (2005).

Pasado el furor por los fantasmas orientales, la franquicia descansó por nuestras tierras mientras en Japón trataban de dar con un nuevo público. Se llegó incluso a lograr que funcionase ‘Sadako vs. Kayako’, un divertido enfrentamiento entre las franquicias de ‘The Ring’ y ‘La maldición’ que ofrecía a los fans todo lo que no se atrevió a dar ‘Freddy contra Jason’ (Ronny Yu, 2003).

Tras ‘Rings’ (F. Javier Gutiérrez, 2017), prometedor pero no demasiado afortunado intento por reflotar la historia, pensábamos que tardaríamos algún tiempo en volver a oír hablar de pozos, maldiciones y cintas de vídeo, pero nada de eso.


Sadako’, dirigida de nuevo por Hideo Nakata, se estrenará en Japón el próximo 24 de mayo. Si funciona podría no solo suponer el regreso de la saga sino el resurgir de un director que tras el live-action de ‘Death Note’, ‘L: Change the World’ (2008), y la insípida y repetitiva ‘The Complex’ (2013), necesita volver a demostrar por qué se convirtió en todo un básico hace dos décadas.