Glee, la serie musical de adolescentes que enamoró a la audiencia juvenil entre 2009 y 2015, se ha puesto de actualidad cinco años después de su final debido a la polémica en la que se ha visto involucrada su actriz principal, Lea Michele, acusada por dos de sus ex-compañeros de racismo y daños psicológicos.

Michele, que esta semana hizo uso de su cuenta de Twitter para escribir sobre lo ocurrido en EE.UU. con George Floyd, recibió una dura respuesta de parte de una compañera de rodaje, Samanthay Ware, que escribió en otra publicación el siguiente mensaje:

«¡Me muero de risa! ¿Recuerdas cuando hiciste de mi primera aparición en televisión un verdadero infierno? Porque yo, nunca lo olvidaré. Creo que les dijiste a todos que si tuvieras la oportunidad, cagarías en mi peluca, entre otras traumáticas microagresiones que me hicieron cuestionar si quería continuar con mi carrera en Hollywood».

Las declaraciones de la actriz fueron respaldadas por el cantante y actor Alex Newell, quien también trabajó en la serie durante tres temporadas.

No es la primera vez que Lea es tachada de «villana» en Glee. En un libro titulado «Sorry, Not Sorry: Dreams, Mistakes & Growing Up», Naya Rivera, actriz también de la comedia musical, afirmó que su relación con Michele fue a peor a medida que su personaje adquirió mayor protagonismo. «No somos las mejores amigas», dijo Rivera de manera elegante.

Michele, embarazada ahora del empresario Zandy Reich, sufrió un duro golpe debido al fallecimiento de su pareja, Cory Monteith, que interpretaba a Finn Hudson en la ficción de Ryan Murphy. El actor, que acarreaba un largo historial de adicciones, murió el 13 de julio de 2013 por una sobredosis de alcohol y heroína y el golpe sumió a Lea Michele en una profunda depresión.

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